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Solaris STANISLAW LEM(Impedimenta) x Conspiración contra la especie humana THOMAS LIGOTTI (Valdemar)

Foto del escritor: Raul PerezRaul Perez

"Lo Raro y lo Espeluznante nos permiten ver el interior desde la perspectiva del afuera". Mark Fisher ("Lo raro y lo espeluznante")


Los límites del lenguaje y por extensión de todos nuestros saberes derivados tras su desarrollo plantean el eterno campo de batalla donde las diversas facciones filosóficas han dirimido históricamente sus diferencias: ¿Es nuestro mundo cognoscible en su totalidad o su verdadera esencia y propósito permanecerá siempre oculta a nuestra experiencia?.¿Es incluso pertinente esta cuestión?.Desde la preferencia del mundo ideal al sensible prefigurado por Platón ,pasando por el pragmatismo del Noúmeno kantiano,que prefiere concentrarse en la experiencia posible y desechar aquello que esté más allá de nuestras posibilidades de comprensión, hasta desembocar en la filosofía posmoderna que renuncia al logocentrismo (Razón y Verdad generadas desde estructuras de poder) y a una visión unitaria y aglutinadora del mundo.Todas estas retóricas y algunas más atraviesan a los dos libros tratados en esta entrada.


En Solaris nos encontramos con un planeta dominado por un vasto Océano, único organismo vivo cuya constante actividad biogeológica muta el paisaje a cada momento generando lógicas internas aparentemente externas a las humanas pero que mediante la materialización física de nuestros fantasmas mentales en seres de carne y hueso parece querer entablar algún tipo de Contacto con las misiones enviadas a dicho planeta.Sin embargo, dicho Contacto nunca es explícito sino que esconde más de lo que muestra y tras siglos continuados de expediciones a Solaris algunos científicos ponen incluso en cuestión la realidad misma del Contacto aduciendo que o para el planeta no somos más que una pulga en su espalda (¿acaso éste es consciente de nuestra presencia?) o que más que probablemente en las teorías de estudio sobre Solaris simplemente hemos proyectado nuestros anhelos,nuestro esquema mental humano mientras que el planeta ha permanecido impertérrito ante nuestros vanos intentos de buscar significación y avance científico.

El planteamiento de la novela trae a colación las grandes interrogantes que se hace el Hombre una vez que toma consciencia de su lugar en el mundo y esto produce su extrañamiento hacia él.Toda mitología o intento de comprensión de lo que nos rodea no solo es el receptáculo de un substrato colectivo,ya sea inconsciente o cultural, sino también un intento de antropomorfizar lo externo.Tras una primera etapa animista en la que el hombre primitivo y la naturaleza eran uno surge el nacimiento de la consciencia humana y con ella mitologías y religiones.Divinidades hechas a la medida del hombre sirviendo en su intento de comprensión de la Naturaleza y sus motivos.

Es precisamente esta la duda que plantea Lem en Solaris: ¿Y si no fuera posible el diálogo entre inteligencias diferentes a la nuestra?.¿Acaso estamos condenados a no saber?. ¿No nos hemos lanzado a conocer el espacio cuando ni siquiera somos de capaces de comunicarnos entre nosotros?.Una postura intermedia sería la de que intentar conocer lo Otro quizás no sea más que un intento de conocerse a si mismo y tal empresa, pese a la desmesura en sus intenciones, no es sino lo único para lo que estamos capacitados.

La figura de lo fantasmal en Solaris es otro de los ejes en que se sustenta la novela.Una espectralidad extrañamente carnal ya que el planeta crea réplicas de carne y hueso a partir de nuestras ansiedades y recuerdos, centrándose especialmente en Hayley,la mujer de Kelvin,protagonista de la novela,cuyo suicidio sigue atormentándolo años después.Dicha espectralidad dota al relato del encanto de lo atemporal y lo pone en contraste con la cientificidad de otros pasajes,ya que lo no presente,lo que no es más influye en todo momento en el discurrir del presente impidiendo que éste se desarrolle con una entidad propia.

Quizás el mayor acierto de Solaris estriba en cómo Lem crea todo un corpus autorreferencial recopilando todo aquello que la ciencia y el saber humano iba extrayendo en sus viajes a Solaris y como esta "Solarística" resuena con nuestra propia historia de los saberes tanto científicos como filosóficos.Nunca una metaliteratura fue mejor estructurada y dio lugar a tan múltiples interpretaciones.En el campo de la fantasía y el terror la analogía obvia en cuanto a importancia es con el Necronomicón de H.P. Lovecraft y quizás por ello se han establecido numerosas comparaciones,aunque las diferencias tanto de forma como de planteamiento son notables.El Necronomicón es un grimorio mencionado en numerosos cuentos del de Providence pero sus citas son presentadas como simples retazos sin intento sistematizador alguno, función ésta básica de la solarística.La intencionalidad discursiva del Necronomicón ,así como la de la solarística, reside en conferirle veracidad al relato mediante el documento encontrado pero su contenido es la expresión del shock ante la Otredad,la prueba documental de como los misterios que nunca deberían desvelados provocan la locura en el hombre (tal y como los dioses griegos inducían ésta en aquellos seres humanos culpables de hybris) frente a la función de respetabilidad científica de los fragmentos solarísticos.Dicho enfoque sobre la Otredad es lo que filosóficamente más distancia la obra de Lovecraft de la de Lem,Mientras que con el americano nos es revelada cierta intencionalidad de Los Antiguos y su uso del hombre como simple ganado en Solaris nunca lleva a desvelarse dicho misterio,ni siquiera si Solaris tiene intencionalidad propia como tal.


La capacidad de réplica del planeta Solaris,de crear autómatas en los que quizás bajo una máscara humana no se oculta más que el Vacío Absoluto,la broma grotesca de un tirititero que insufla ánimo a su creación a sabiendas que le empuja hacia el Horror,es lo que quizás emparenta más claramente a Solaris con La conspiración contra la especie humana de Thomas Ligotti.


"El hombre es la Nada consciente de si misma.El Caos celebrando su festín".Con esta cita del filósofo Julius Bahnsen inicia Ligotti su demoledor ensayo poniendo en tela de juicio todo aquello que nuestro legado cultural asevera como primera máxima vital y que no es más que "La vida merece la pena ser vivida" ya sea bajo una óptica optimista o una pesimista que a partir de los postulados de Schopenhauer y Nietzsche reconoce lo trágico de la existencia pero busca en ella motivos para la posible redención.

Ligotti,tomando, durante buena parte del ensayo, como referencia "El Último Mesías" del escritor y filósofo noruego P.W. Zapffe, encuentra el pecado original en el surgimiento de la Consciencia en el Hombre,el cual a partir de ello se diferencia e independiza de la Naturaleza, en definitiva de todo lo que le rodea.Esta Consciencia,que no es más que una falla biológica en opinión de Zapffe y Ligotti,una vez constituida debe de ser domeñada y autolimitada en nuestros usos culturales y morales ya que el conocimiento directo de todo lo que conlleva no nos haría posible soportar la existencia.Esta autolimitación consiste en un proceso constituido en cuatro partes,denunciadas por Zapffe como Los Cuatro Mandamientos de la Conspiración Humana:

  1. Aislar:Represión de pensamientos nocivos en base a un correcto desempeño de nuestras supuestas benéficas funciones como humanidad

  2. Anclar :Los Valores e instituciones que dan significación a nuestra existencia:Bien Moral,Ley Natural,Familia,País...etc

  3. Distracción:Toda aquella producción cultural que reafirma los dos primeros puntos y sirve como punto de fuga frente a la angustia existencial:Política,TV,Ficción...etc

  4. Sublimación:Mediante el reconocimiento de lo tortuoso de nuestra existencia sublimamos este sufrimiento mediante el Arte

Frente a este autoengaño a Zapffe solo se le ocurre una posible solución ante la futilidad de nuestra existencia:Nuestra extinción como especie renunciando colectiva y voluntariamente a la reproducción. Zapffe y sobre todo Ligotti son conscientes de la contradicción que este deber entraña. Si el deber moral es un artificio autoimpuesto por el ser humano entonces llamarnos a todos al deber moral de la extinción no deja de ser paradójico en estos términos.¿Acaso el hecho de escribir un libro al respecto de ello no es caer en el cuarto punto(Sublimación) para hacernos más soportables nuestra vida?.Lo es,y ciertamente Ligotti de una forma irónica e hilarante hace escarnio y mofa de si mismo al respecto de dicha contradicción discursiva,pero eso bajo su interpretación no resta coherencia o fuerza alguna al diagnóstico planteado.

Pese a todo ello Ligotti, como escritor de terror y en definitiva generador de ficciones que es, no puede evitar desviarse de ciertos maximalismos de Zapffe y centrarse en mayor medida en una siniestra pregunta que subyace en la mayoría de sus relatos y que pone en cuestión el Antropocentrismo cultural que mencionamos al principio del artículo:¿"Por qué debería haber algo en vez de nada"?.¿Y si nuestra ilusión de identidad,de búsqueda de significación oculta el hecho de que somos simples procesos mecánicos,códigos de programación residual del Gran Simulacro?

La inquietud que nos produce escudriñar una marioneta excesivamente realista,la misma que Kelvin experimenta en Solaris con sus materializados espectros, se corresponde directamente con ese horror vacui, ese abismo nitzscheano que nos devuelve la mirada y nos cuestiona en qué somos diferentes a un engendro mecánico, porqué en determinadas circunstancias de crisis mental dejamos de percibirnos a nosotros mismos como individuos con una identidad indivisible y pasamos a vernos como " mecanismos,cosas de partes que están hechas como están hechas y solo son procesos mecánicos más que seres inmutables que nunca cambian en el fondo".Para ello mediante los resortes catárticos de la ficción sobrenatural invertimos la cuestión:¿Por qué hay algo donde no debería haber nada? .¿Porqué la grotesca marioneta cobra vida ante nuestros ojos,porqué el muerto viviente resucita?


"Locura, caos, violencia hasta los huesos, devastación de innumerables almas; mientras gritamos y perecemos, la Historia se lame un dedo y cambia de página. La ficción, incapaz de competir en la viveza del dolor y los efectos perdurables del miedo, lo compensa a su propia manera. ¿Cómo? Al inventar formas más estrafalarias de finalizar. Entre estas formas, por supuesto, está lo sobrenatural. Al transformar órdenes naturales en sobrenaturales, encontramos la fuerza para afirmar y negar sus horrores simultáneamente, saborearles y sufrirles al mismo tiempo". Pequeñas lecciones de horror sobrenatural del Profesor Nadie de Thomas Ligotti


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